Eres un cazador, y estás en una fogata con un amigo en medio del bosque. Escuchas un ruido y ves a un hermoso ciervo después de un día muy poco productivo. Sacas tu rifle, apuntas, disparas y asesinas a un pequeño cervatillo que pasaba por ahí sin querer. Ni un segundo después, eres asesinado por una manada de lobos. El karma es poderoso, y ahora tendrás que pagar por tus pecados. Después de esta corta pero poderosa introducción, tendrás que encarar al Dios de los Ciervos (el nombre mismo del juego), quien te da la oportunidad de redimirte reencarnando en un pequeño cervatillo y viviendo desde la otra cara de la moneda.

Vive y deja vivir

The Deer God es un juego de desplazamiento y plataformas en 2D en el que, básicamente, tienes que caminar indefinidamente hacia la derecha en busca de respuestas y la salvación. Comienzas como un pequeño cervatillo quien, a medida que avanza, empieza a madurar poco a poco para convertirse en un gran ciervo como el que intentaste asesinar al principio. Por supuesto, el camino no será fácil, pues tendrás que conseguir diferentes habilidades, luchar contra otros animales, resolver acertijos y sobrevivir al paso de los días y el hambre.

Lamentablemente, en este juego la teoría es mucho mejor que la ejecución. Realmente, el avanzar permanentemente hacia la derecha es muy bonito al principio (pues te topas con un buen número de biomas diferentes que añaden variedad), pero pronto empieza a ser tedioso. Para conseguir las habilidades tendrás que tomar ciertas acciones específicas más adelante, y si no lo haces, el juego te regresa al punto de partida. Para que lo entiendas más claramente, este título utiliza el efecto que se usaba en caricaturas antiguas en que, si un personaje perseguía a otro, el mismo fondo se repetía una y otra vez para dar sensación de longitud. Para tratar de evitar un poco este efecto, The Deer God utiliza la generación procedimental para, en teoría, generar más variedad. Sin embargo, la repetición es notoria y termina aburriendo a pesar de la gran calidad estética de cada bioma.

Los puzzles son sencillos y las secciones de plataformas también, por lo que, generalmente, el único desafío es sobrevivir los ataques de cazadores u otros animales y el hambre. El ciervo protagonista tiene una barra de «hambre», la cual tiene que mantener llena constantemente buscando comida, pues si esta se acaba, empieza a afectar la de la vida. Sin duda esta mecánica añade un sentido de urgencia estilo juego de supervivencia, lo que hace la partida más interesante. Después, de cuando en cuando te encontrarás con algunos jefes, y es ahí donde de verdad tendrás que poner a prueba las habilidades que has adquirido, desde el salto doble hasta lanzar fuego o invocar rayos.

De filosofía y estética

Realmente, es muy probable que mueras mucho por hambre, por obstáculos o enemigos y The Deer God lidia con esto de manera interesante. A veces encontrarás ciervos hembra con quien podrás tener crías, y este encuentro servirá como checkpoint. Si mueres, ocuparás el lugar del bebé para no tener que empezar desde el principio, aunque perderás toda la fuerza y vida que habías ido ganando con el paso de los días; ya no serás un ciervo sino un cervatillo… de nuevo. Así, The Deer God intenta tocar temas trascendentales como la vida, la muerte, la ética, la experiencia y la reencarnación, aunque más que fijar una postura los deja a la libre interpretación para que el jugador los entienda como guste. Incluso hay un sistema de karma (estilo Infamous), en el que puedes decidir si ser bueno, y cada camino tiene sus consecuencias.

Quizá el aspecto visual sea lo mejor de The Deer God, pues utiliza un estilo retro de 8-16 bits, una muy variada paleta de colores y biomas y objetos de gran calidad a pesar de la restricción de colores. El sistema de día y noche dinámico mejora aún más este festín de tonalidades que hacen de este juego un deleite audiovisual si eres fan de lo retro. El aspecto auditivo es igual de sobresaliente, pues cada bioma tiene su propia melodía que le confiere personalidad. Las melodías son en su mayoría tranquilas y agradables para el oído; denotan calma, algo que queda bien para quien observa el ciclo de la vida y contrastan de gran manera con la urgencia del ciervo por sobrevivir.

En conclusión, The Deer God es un juego que, sin duda fue bien pensado aunque no tan bien ejecutado. El aspecto audiovisual es muy interesante y los aspectos filosóficos que intenta tocar lo son aún más. Lamentablemente, la ejecución deja que desear, pues hay errores de diseño fundamentales como el gameplay repetitivo. Si disfrutas de los juegos de deslizamiento que pueden jugarse en sesiones cortas y la estética retro, es muy posible que puedas ignorar los errores de este juego y lo disfrutes. De otra manera, hay mejores títulos de plataformas para tu Nintendo Switch.

Pros:

+ Narrativa que toca, si acaso ligeramente, temas filosóficos y trascendentales

+ Estética retro y gran banda sonora

Contras:

– Secciones de puzzles y plataformas aburridas

– Gameplay repetitivo