«Ya no disfruto tanto al Spidey que solo sufre. La vida no solo es sufrir y mucho menos sentirse dlv todo el tiempo. Me encanta esta película (Spider-Man: Far From Home). Y creo que es mejor que la de los 3 Spidermen».

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Tom Holland se reveló como el Spider-Man del MCU hace 10 años. Fue durante la tercera entrega de Capitán América cuando Peter Parker es reclutado por Tony Stark para unirse a su equipo durante la Civil War. Sin embargo, la historia real detrás de su elección es mucho más entretenida y, sobre todo, es la razón por la que este héroe tiene un enfoque muy diferente al que conocimos en los cómics y en otras adaptaciones.

Holland llegó al MCU después del fracaso de Andrew Garfield como Spider-Man, y luego de que la relación entre Sony Pictures y Marvel Studios se filtrara en línea debido a los ataques de Corea del Norte contra Sony. En un principio, Kevin Feige quería mantener al Spidey de Garfield dentro de la continuidad del MCU, pero por una u otra razón eso nunca se concretó.

Tras las filtraciones, la audiencia no podía creer que un crossover entre Spider-Man y Los Vengadores no pudiera realizarse. La respuesta del público terminó acercando a los responsables de ambas franquicias, aunque con importantes cambios en el camino.

Marvel quería un nuevo Hombre Araña, mientras que Sony quería a Los Vengadores dentro de sus películas. La solución fue bastante sencilla: Marvel Studios sería el productor de las nuevas aventuras del personaje, controlando la historia, el elenco y el desarrollo de Peter Parker. Por su parte, Sony Pictures se encargaría de la distribución de las películas, manteniendo gran parte de las ganancias y solicitando la presencia de personajes del MCU dentro de la saga.

Tom Holland como Spider-Man en Spider-Man: Brand New Day

Ante este contexto, la principal razón por la que Spider-Man se convirtió en una especie de compañero de Iron Man responde directamente a las circunstancias del acuerdo entre ambos estudios. Sony había enfrentado varios problemas con el reboot de El Sorprendente Hombre Araña, desde la elección del elenco hasta la recepción de las películas por parte del público y la crítica.

Mientras tanto, Marvel Studios atravesaba su época dorada. Cualquier proyecto parecía convertirse en un éxito de taquilla y todo estaba encaminado hacia el enfrentamiento más grande de su historia: la batalla contra Thanos. Entonces, si Iron Man, el primer gran héroe del MCU, podía convertirse en el mentor de Spider-Man… ¿quién iba a negarse?

Spider-Man en un mundo de Vengadores

La primera película individual de Spider-Man dentro del MCU apostó por refrescar la identidad del personaje, sin repetir lo que ya habíamos visto en un par de ocasiones. Es decir, nos encontramos ante el héroe más clásico y visualmente acertado de sus adaptaciones cinematográficas: un Spidey que realmente parecía estar en preparatoria, que no era el chico más popular de Nueva York, pero tampoco el apestado social de Queens.

Algunos elementos fundamentales fueron eliminados, como la presencia del tío Ben o el origen de la picadura de araña. Incluso los intereses amorosos, que habían sido claves para el desarrollo de sus predecesores, quedaron fuera por completo. Además, Spider-Man llegó a un mundo donde Los Vengadores tenían años dominando la conversación; tanto dentro de su universo como en el mundo real.

Spider-Man cambió por completo, pero NUNCA perdió su esencia. El sentido de responsabilidad, la necesidad de ayudar a quienes lo rodean y una poderosa fuerza de voluntad han acompañado a Tom Holland desde el comienzo. Sin embargo, existe una capa que se muestra diferente: LOS VENGADORES.

Esta versión de Spider-Man no creció como un héroe solitario que tuvo que descubrir sus poderes mientras enfrentaba las peores desgracias a nivel personal. Si bien existe un pequeño indicio sobre lo que ocurrió con Ben, la realidad es que nunca sabemos si esa muerte sucedió realmente dentro de esta continuidad.

Lo que sí sabemos es que, al menos por el contexto, este Hombre Araña sobrevivió a eventos que cambiaron el mundo antes de convertirse en héroe: la revelación de Iron Man ante la humanidad, la Batalla de Nueva York, el descubrimiento de los dioses nórdicos con Thor y Loki, ,el legado del Capitán América y los Acuerdos de Sokovia.

Técnicamente, en los cómics ocurre algo similar. Spider-Man es contemporáneo de Iron Man, Hulk y Thor, pero durante años Marvel tuvo que realizar diferentes ajustes para que las edades de los personajes y los momentos históricos tuvieran sentido. Dentro de la continuidad de Marvel Studios, con un enfoque ligeramente más realista, la aparición de Spider-Man estaba completamente relacionada con Los Vengadores.

¿Pudo haber sido diferente? Totalmente. Pudimos haber tenido un acercamiento más parecido al de Daredevil o Doctor Strange, donde el personaje existe dentro del universo compartido, pero mantiene una identidad más independiente. Sin embargo, en este caso existía un factor imposible de ignorar: Sony Pictures.

Tom Holland nos entregó el Spider-Man que pudo sobrevivir a un milagro corporativo. Y ese Spider-Man terminó convirtiéndose en un enorme éxito, considerando todo lo que tuvo que enfrentar antes de llegar a la pantalla. A nivel creativo, Jon Watts, director de la trilogía, no solo tenía que responder a Marvel Studios y Disney, sino también a Sony Pictures.

La maldita suerte Parker

En los cómics, Spider-Man lleva años regresando constantemente a los mismos conflictos personales, muchas veces sin una evolución real del personaje. La versión de Holland nos presentó un Peter Parker sin esa carga emocional tradicional y, aun así, mantuvo intacto el sentido de responsabilidad que define al héroe y, más importante aún, al hombre detrás de la máscara.

Tom Holland como Spider-Man en Spider-Man: Brand New Day

Hablando de eso, la famosa frase del poder y la responsabilidad, que ni siquiera era originalmente de Ben Parker, llegó hasta la tercera entrega después de la muerte de la tía May. Y sí, Iron Man cumplía el papel de esa carga emocional para Peter Parker, pero es imposible negar que tenía sentido dentro de ese mundo.

Iron Man no solo era el héroe más grande de nuestra realidad; también era el más famoso y reconocido dentro del MCU. Fue quien salvó Nueva York cuando Peter todavía era un niño. La imagen que Peter tenía de Tony Stark estaba exagerada, pero tenía lógica: para él, no era solamente un héroe, era una leyenda viviente.

Cada película de Spider-Man dentro del MCU tiene la presencia de un Avenger, y en cada una existe una razón narrativa para ello. Funciona porque así ha ocurrido en diferentes historias del personaje, pero también porque este universo depende más que cualquier otro de la existencia de Los Vengadores.

Y aunque me encantaría defender Far From Home, entiendo perfectamente por qué muchos la consideran la película más débil de la trilogía. Sin embargo, ese Peter Parker representa una idea que vale la pena explorar: un héroe que no siempre quiere cargar con la responsabilidad.

Un Peter que quiere ser un adolescente normal no es necesariamente una contradicción. De hecho, es una de las ideas más interesantes de esta versión. Estoy cansado del Spider-Man que siempre pierde y que parece condenado a repetir un ciclo de tragedia. Entiendo que la famosa «suerte Parker» es parte fundamental del personaje, pero existe mucho más que contar que solo una serie de eventos patéticos.

¿Llegó la hora del desarrollo?

Sea como sea, el gran punto fuerte de Holland y Watts fueron los villanos. El Buitre es aterrador cuando recibe a Peter Parker en su casa, es amenazante cuando lo enfrenta antes de la fiesta y se convierte en un maniaco cuando intenta destruirlo para recuperar la tecnología de Stark.

Mysterio, por otro lado, es simplemente increíble a nivel visual. La adaptación de las pesadillas y las ilusiones del personaje es un sueño hecho realidad para cualquier fan de Spider-Man. Incluso termina revelando la identidad del héroe al mundo, el mayor miedo de Peter Parker. Y después el villano definitivo de Spider-Man en el cine.

El Duende Verde regreso en No Way Home, no solamente fue un homenaje a una versión anterior del personaje, sino para convertirse en la prueba definitiva de Peter Parker: mató a la tía May y estuvo cerca de corromperlo por completo. De hecho, la ausencia de un villano con esa fuerza emocional es una de las pocas cosas que evita que Brand New Day sea una película perfecta.

Peter Parker es un personaje complejo, emocionante y lleno de momentos únicos. Sin embargo, Spider-Man parece estar atrapado en diferentes medios por culpa de una idea muy específica: conservar constantemente la esencia trágica del personaje.

El Spider-Man de Tom Holland no está definido por la tragedia. El Spider-Man del MCU no ve sus poderes como una maldición, y mucho menos permite que sus derrotas definan quién es. Esta versión de Peter Parker ha logrado salir adelante manteniendo sus convicciones en un mundo donde está muy lejos de ser el verdadero protagonista.

Y claro, existe un enorme desastre dentro del MCU actual, pero la realidad es que la saga de Spider-Man ha logrado mantener los elementos fundamentales del personaje, refrescar ideas que parecían agotadas y presentar un enfoque diferente para el Hombre Araña.

El Spider-Man de Tom Holland tomó elementos de diferentes versiones para construir algo propio. Nos entregó algunos de los mejores momentos del MCU, incluyendo la incorporación de mutantes, vigilantes y uno de los primeros grandes cruces entre universos cinematográficos. Dejar todo eso de lado porque no vimos a Mary Jane o al tío Ben es absurdo.

Tom Holland protagoniza Spider-Man: Brand New Day, la nueva película del Hombre Araña en el Universo Cinematográfico de Marvel.

Si hoy Brand New Day resuena por lo genuino que se siente este personaje en las salas de cine, no es solamente por el trabajo de esta última película. Es por todo el camino que Peter Parker ha recorrido durante 10 años de historias. Un Spider-Man que, quizá, necesitábamos aprender a valorar.