La revolución de los videojuegos de Pokémon comenzó en el Nintendo DS. La posibilidad de entablar combates en línea con jugadores de todo el mundo, realizar intercambios sin la necesidad de un cable link o transferir Pokémon de una generación anterior -rompiendo la cuarta pared- era simplemente épico. Como si el sueño de cualquier jugador de Pokémon se volviera realidad en una consola que, además, era una belleza súper práctica y ligera.

Pokémon cambió para siempre a la industria de los videojuegos con la llegada de Mew, desatando la fiebre amarilla por todo el mundo. Después apareció el anime, llegaron los tazos, juguetes, tapas de Mirinda… y bueno, el resto es historia. Sin embargo, hasta Pokémon Fire Red y Leaf Green la mecánica principal nos mantenía atados a un cable con nuestros amigos de la escuela o trabajo. No podíamos hacer mucho desde nuestra casa y -por lo menos en México- solo podíamos jugar con una persona ajena a nuestro circulo inmediato por mera coincidencia.

¿Qué hizo el Nintendo DS? Solo pasó todas las opciones locales o del cable link al famoso Wi-Fi Connection. Claro que no fue tan fácil como encontrar una partida en Halo, estaban los odiosos Friend Code y opciones que únicamente nos permitían jugar con otra persona si era nuestro amigo… pero ya podíamos iniciar un chat en MSN para coordinar todo o mensajearnos en un foro para que la comunicación fuera más fluida. Aceptémoslo, Nintendo nunca se ha caracterizado por estar a la vanguardia tecnológica.

En fin. Pokémon Pearl y Pokémon Diamond se encargaron de presentar tal revolución al mundo, pero fue Pokémon Platinum el que terminó por refinar un par de juegos que parecían perfectos. De entrada la tercera versión siempre incluye más contenido que los dos juegos anteriores, después las opciones online crecieron hasta incluir un pequeño parque de diversiones para los Pokémon y sus entrenadores y, por si lo anterior fuera poco, fue aquí donde conocimos el Mundo Distorsión con la forma alternativa de Giratina.

¡Seremos héroes!

Al igual que las anteriores entregas, Pokémon Platinum nos traslada al increíble mundo de los Pokémon para tomar el control de un(a) joven aventurero(a) de 10 años. Nuestro objetivo tampoco ha cambiado mucho, pues tendremos que convertirnos en el mejor entrenador de la región Sinnoh, conseguir las ocho medallas de gimnasio, vencer al malvado equipo que busca apoderarse del mundo y completar la Pokédex. Esto sin contar las innumerables horas que debemos dedicar a nuestro equipo para gobernar con puño de hierro en los modos competitivos.

Sin embargo, Pokémon Platinum (al igual que Pearl y Diamond en todos los sentidos para este Reset) es un juego que busca presentarnos las típicas mecánicas de Pokémon de forma más interesante que en anteriores ocasiones. Los personajes que conocemos, las historias sobre los Pokémon legendarios y los terribles miembros del equipo Galaxia tienen una personalidad que va más allá solo coleccionar criaturas para el profesor Oak o detener los absurdos planes de los villanos en Hoenn. No es un cambio drástico, pero se nota que buscaron implementar situaciones menos absurdas o innecesarias y con un trasfondo que -por lo menos- te invita a jugar más rápido la campaña.

Claro que nada de esto sería posible sin los Pokémon. 107 monstruos de bolsillo fueron incluidos a la serie en la cuarta generación; dicho sea de paso, fue aquí donde conocimos que el mundo Pokémon tiene un dios, un diablo y hasta lo que podría ser el infierno, sin contar las increíbles leyendas de otras criaturas con el estatus de legendario. Además, Sinnoh era una región que mantenía un estrecho lazo con Kanto y la primera generación de Pokémon, de la misma forma que Alola, pero con una ejecución más sutil.

Entre las criaturas podíamos encontrarnos con Pokémon como Electivire (#466), Magmortar (#467) o Rhyperior (#464), la tercera evolución de Electabuzz (#126), Magmar (#125) y Rhydon (#112), respectivamente. Pokémon que habían alcanzado una nueva transformación gracias a objetos exclusivos de Sinnoh. De hecho, la misión del Profesor Serbal en la cuarta generación es encontrar la clave de la evolución, por lo que estos ejemplos sirven como una pista para los entrenadores más veteranos de Pokémon.

¿Extrañabas Kanto?

Por otro lado, había criaturas completamente nuevas que marcaron a muchos jugadores por lo espectacular de su diseño. De entrada Turtwig (#387), Chimchar (#390) y Piplup (#393) se convertirían en compañeros entrañables y bastante confiables para sus entrenadores; los primeros Pokémon iniciales que no solo jugaban con su tipo principal, sino que su tipo secundario también era un factor determinante entre ellos. Infernape (#392) y Torterra (#389), evoluciones finales de Chimchar y Turtwig incluso aparecieron en el anime como parte del poderoso equipo que Ash reunió en esta temporada.

Solo puedes elegir uno.

Fuera de los iniciales y los legendarios, también había criaturas como Lopunny (#428), Garchomp (#445), Abomasnow (#460) o Weavile (#461) que se convirtieron en los favoritos de los jugadores por sus posibilidades en el competitivo. Así como otros grandes clásicos que desde su origen estaban pensados para triunfar en el merchandising de Pokémon como las nuevas evoluciones de Eevee: Glaceon (#471) y Leafeon (#470). En esta generación hubo otro Pokémon trascendió… al menos en los memes: Bidoof (#399), un Pokémon que seguramente has visto en imágenes que se burlan de su potencial como Esclavo MO.

Seguramente te salvó en más de una ocasión…

Y por último, los legendarios. La cuarta generación incluyó 14 nuevas criaturas legendarias a la Pokédex. Los primeros tres fueron el trío del lago: Uxie (#480), Mesprit (#481) y Azelf (#482). Luego estaban los guardianes del espacio y tiempo, Palkia (#484) y Dialga (#483), respectivamente. También aparecieron Heatran (#485), Regigigas (#486) y Cresselia (#488), aunque no tuvieron mucha relevancia dentro de la historia. Situación similar con Manaphy (#490) y Phione (#489) que son los únicos semi-legendarios que pueden criar (con un Ditto en la guardería). Y Shaymin (#492), el Pokémon singular de la región que  tampoco fue un suceso muy especial en los juegos, al menos hasta Platinum donde consiguió su forma cielo.

Trío Dragón.

Los últimos tres legendarios fueron Giratina (#487)… que prácticamente era el demonio de los Pokémon, pues gobernaba y vivía solo en el Mundo Distorsión… al que, por cierto, tenemos que llegar dentro de Platinum para salvar al mundo real del plan de Helio, el líder del equipo Galaxia. También tenemos a Darkrai (#491), el más oscuro de los Pokémon. Esta criatura provoca horribles pesadillas en las personas y solo pueden despertar de éstas con ayuda de Cresselia; solitario, protector de la oscuridad y el Pokémon que sacó a Ash de la Liga Pokémon en Sinnoh.

Giratina forma origen.

Y por último está Dios -nuestro señor- Arceus (#493). El primer Pokémon, creador de -el cielo y la tierra- todos los Pokémon. Capaz de ser cualquier tipo de Pokémon con ayuda de la tabla correspondiente. Surgió de un huevo que apareció de la nada y se mantuvo oculto hasta que el ataque de Metrónomo descubrió su presencia por su movimiento especial conocido como Sentencia. Un día hablaremos de la leyenda Pokémon… mientras quédense con la idea de que se trata de un DIOS… el Dios de los Pokémon.

DIOS.

Prácticamente sin verlo venir, la mitología Pokémon había conseguido un nivel que nunca nadie se hubiera imaginado en su pequeño Game Boy con Pokemon Red. No se le ha dado gran continuidad… pero no deja de ser tan extraño como interesante.

¿Crees en el Dios de los Pokémon?

Platino

Uno de los últimos puntos a destacar son los personajes extra. Ya mencionamos al Profesor Serbal y su investigación sobre la evolución Pokémon. Su fuerte vinculo con estas criaturas y su trabajo nos hacen sentir como si estuviéramos con el profesor Oak. Luego está Helio, el líder del equipo Galaxia. Helio desea destruir el mundo para crear uno nuevo… también anda deprimido la mayor parte del juego y es un poco psicópata. También está la bella Cynthia, la campeona de la Liga Sinnoh y una de las entrenadoras más fuertes de todos los juegos. Garchomp y Lucario (#448) son sus Pokémon más fuertes, un reto que ningún entrenador podrá olvidar jamás. Y Handsome, un detective que era todo un caso cuando lo conocías bien y que incluso regresó a la séptima generación.

Casi para finalizar estaba el apartado de la retrocompatibilidad. El Nintendo DS podía correr juegos de GBA por medio del slot 2 de la consola, por lo que podías jugar a todos los Pokémon de la tercera generación. Entonces, dentro de Pokémon Platinum había un lugar llamado Parque Compi, donde podías acceder a un safari Pokémon y capturar criaturas de otras generaciones… en realidad no los capturabas, más bien los recapturabas; la dinámica consistía en transferir al Pokémon del cartucho de GBA a tu DS. Con tiempo limitado y con varias reglas más, pero era una experiencia única.

Antes de pasar a las capacidades online de Pokémon Platinum voy a mencionar el Poké-reloj. Este dispositivo estaba en la muñeca de nuestro protagonista, pero nosotros lo podíamos ver en la segunda pantalla del Nintendo DS. Básicamente era una especie de smart watch que te permitía usar apps como calculadora, bloc de notas, contador de pasos, alarma, reloj analógico, cronómetro o incluso un supervisor de la guardería. Game Freak abandonó el Poké-reloj… cuando deberían sacar una app similar para Apple Watch o similar.

Fue en esta generación donde se incluyó la GTS, un edificio que conectaba nuestra partida a un centro de intercambio global para los entrenadores. Un mercado libre en donde podíamos buscar el Pokémon que nos faltaba para la pokédex, pero que solo podía ser nuestro si teníamos lo que la otra persona quería. Un sistema simple, sencillo y eficiente… que podía y debía perfeccionarse. Por suerte, la revolución online fue suficiente para dejar perplejos a los entrenadores de aquella época. Obviamente la gente se aprovechó y clonó montones de Pokémon, así como quebró la seguridad con criaturas modificadas. También estaba la Plaza Wi-Fi con varios minijuegos… pero a nadie le importó. Lamentablemente ambos espacios son inaccesibles tras el cierre del Wi-Fi- Connection de Nintendo en 2014.

Lo mismo pasó con los combates en línea a los que accedias en un piso especial del centro Pokémon. Ahí comenzó la verdadera revolución, pues el coleccionismo de la serie fue ampliamente superado por el juego competitivo. Los jugadores dejaron la pokédex a un lado para adentrarse a un submundo que les permitía medir sus habilidades con cientos, miles y hasta millones de jugadores que solo querían demostrar ser el mejor -mejor que nadie más- entre las más de 150 millones de DS vendidas. Un reto que crecía día con día desde la época del Game Boy… pero que nunca se había colocado en el colectivo de los usuarios de una red como lo es Internet. Ya no había escape. Pokémon había entrado en línea y nada lo va a sacar de ahí.

En mi caso descubrí el modo online de Pokémon un poco tarde (noviembre de 20008), pero cuando salió Platinum ya tenía dominado todos los aspectos de un buen combate -sin entrar precisamente al competitivo-. Recuerdo que hasta logré pasar de editar Pokémon en Pokésav a entrenar a mis criaturas de lo obsesionado que estaba con la cuarta generación. Pokémon Platinum fue un triunfo personal, el redescubrimiento de un juego que me parece maravilloso, el primer Pokémon que disfrute como -según entiendo de sus creadores- debe disfrutarse: con alguien más.

¡Vencer en la Liga Sinnoh!

No importaba si era en línea o cara a cara, Pokémon debe jugarse con otra persona para disfrutarlo al cien por ciento. Gran momento para entrar a este mundo. Increíble momento para poder jugar Pokémon sin preocupaciones.

En 2008 mi papá me regaló un Nintendo DS. Fue uno de esos regalos que no sabía porque había llegado a mí, pero que buena onda que estaba ahí. Ese verano fue el primero en el que me clave por completo en los videojuegos; venía de jugar durante meses GTA IV, me envicie con Guitar Hero Aerosmith y me la pasaba todo el día en mi laptop. Había terminado la secundaria y no es como que me importara mucho el futuro inmediato.

La llegada de mi DS me hizo adentrarme un poco a las franquicias de Nintendo que jamás había jugado con títulos como Super Mario 64, Metroid Prime Hunters, TLoZ: Phantom Hourglass y otros juegos de cosas famosas como Power Rangers o Transformers. Obviamente el regalo incluyó una hermosa flashcard, una TTDS con 1GB de almacenamiento y un montón de juegos precargados entre los que se encontraban Pokémon Pearl y Pokémon Diamond. Fue con ambos títulos que en realidad le entre a lo que después sería Platinum, pero siempre he sido más fan del tercer juego de la serie (Yellow, Emerald o Crystal), pues la aventura es más completa.

De hecho, Pokémon Platino llegó hasta 2009 a mis manos (flashcard), pero lo disfrute muchísimo. En mi primer correo todavía tengo agregadas a un montón de personas con las que jugaba Pokémon hace casi 10 años. El único título online que he vivido intensamente. Una obra maestra en las consolas portátiles de Nintendo. Y lo mejor de todo es que la misma experiencia -o mejor- la puedes tener en títulos como Ultra Sun y Ultra Moon y -espero- seguramente en Let’s Go Pikachu y Let’s Go Eevee.