El género Souls se encuentra en una época prolífera. Si bien inicialmente era un tipo de juego reservado a un público reducido, éste público afortunadamente ha crecido, dando pauta a que más desarrolladores, chicos y grandes, se aventuren a crear travesías retadoras con un estilo característico.

En esta ocasión, Massive Work Studio, un grupo de desarrolladores brasileños, se decidió por entrar al género estilo Souls con Dolmen, una aventura ambientada en un mundo de ciencia ficción. Con un alcance reducido, este título presenta una odisea a menor escala con un sistema de combate menos complejo y, aunque presenta errores fundamentales en sus mecánicas y programación, también logra ser una aventura retadora e interesante con una atmósfera cautivadora y horrorosa.

Un Dolmen para gobernarlos a todos

La historia de este juego es llana y sencilla. Poniéndonos en los zapatos de un soldado intergaláctico, nuestra labor consiste en recuperar un mineral llamado Dolmen, el cual es capaz de generar fricción e interacción entre realidades y fue obtenido por mineros en un planeta llamado Revion Prime.

En el camino para salvaguardar este precioso mineral nos encontraremos con seres alienígenas de distintas dimensiones, los cuales deberemos derrotar para asegurar nuestra supervivencia a toda costa. Entre estas especies se encuentra una raza de alienígenas arácnidos y una raza llamada Nikiderma, de la cual incluso encontraremos vestigios en armas y equipo.

A diferencia de los juegos Souls de FromSoftware, en Dolmen nuestro personaje cuenta con una personalidad y voz, y en ocasiones nos comunicaremos con el comando central para determinar nuestro siguiente movimiento. No obstante, esto es una una adición menor y no genera mucha complejidad en la historia. Como podrás imaginarte, esta narrativa se encuentra del lado sencillo para colocar todo el enfoque en el verdadero protagonista, el gameplay.

Todo es un recurso

Los juegos Souls se caracterizan por contar con recursos básicos limitados por nuestros movimientos: cuando esquivamos o atacamos, perdemos aguante o estamina, mientras que cuando utilizamos habilidades especiales perdemos maná o energía. En el caso de Dolmen, esta última barra cumple con tres funciones: además de permitirnos utilizar ataques especiales de nuestro armamento a distancia, también podemos utilizar nuestra energía para recuperar nuestra salud o activar un modo de ataque especial.

Este modo especial utiliza nuestra energía de manera semi-permanente en lugar de nuestra estamina y potencia nuestros ataques con el elemento del reactor que equipemos. La personalización es sencilla, ya que contamos solamente con opciones de fuego, hielo y ácido, pero añadir esta opción adicional permite a Dolmen tener cierta complejidad táctica en su combate

Estos elementos que mencioné, fuego, hielo y ácido, se encuentran presentes en todos los armamentos disponibles en el título, y forman parte de una clase de triángulo de piedra, papel o tijera con el cual podremos causar más daño a los enemigos de cierta afinidad elemental si utilizamos los elementos correctos. Esto, en conjunto con habilidades de ciertas armas que potencian todavía más los efectos adversos que causan los elementos al sobrecargar a un enemigo, crea un sistema interesante que, a pesar de ser sencillo, resulta ser entretenido y presenta potencial.

Ahora bien, no todos los conceptos de gameplay son innovadores en Dolmen ya que, lamentablemente, dos de los elementos que forman parte de la base del sistema de juego presentan fallas claras

En primer lugar, la recarga de energía se encuentra conectada al uso de objetos similares a los frascos Estus de los juegos Souls, pero esta recarga cuenta con un periodo de consumo, algo similar a lo visto en Dark Souls 2, oveja negra de la serie de FromSoftware. Sin embargo, y a diferencia de este último título, el tiempo de espera para consumir este objeto no puede ser reducido al aumentar algún atributo, y esto provoca que el combate consista en muchas ocasiones de huir para esconderse de los enemigos y esperar que éstos no se transporten a velocidades sobrehumanas antes de que podamos recuperar nuestra energía y, posteriormente, nuestra salud.

Por otro lado, y hablando de mejora de atributos, las armaduras existentes en el juego, las cuales se crean y mejoran a través de una forja especial a bordo de nuestra base espacial, no pueden ser utilizadas a menos que se cumplan con ciertos niveles de atributos. Aunque los juegos de FromSoftware presentan requerimientos en atributos para usar un arma al 100% de su capacidad o para poder cargar ciertas armaduras sin sufrir en nuestro movimiento, en ningún momento se prohíbe el uso de cualquier armamento, permitiendo la libre experimentación y descubrimiento de nuevos estilos de juego. Por el contrario, al tener estos requerimientos, Dolmen obliga a sus jugadores a adoptar un estilo de juego determinado rápidamente, ya que los armamentos del mismo tipo cuentan con bonos que al acumularse otorgan efectos y habilidades especiales.

Quizás sea irracional comparar un juego de elevado presupuesto como lo son ahora los juegos de FromSoftware con un título de escala reducida como lo es Dolmen. Sin embargo, al llevar sus inspiraciones de forma tan llamativa, estas cuestiones merman la experiencia de juego de una forma considerable, en especial al conjuntarlo con otros aspectos más técnicos.

La atmósfera irregular de Revion Prime

Algo muy llamativo de Dolmen es la forma en la que logra inyectar una atmósfera de miedo y terror cósmico a sus ambientes, en especial al mostrar monstruos horripilantes y criaturas cuyos gritos francamente me dejaron consternado. Sin embargo, esta atmósfera y sensación se ve afectada por la irregularidad de los ambientes de Revion Prime, al no contar con un ritmo claro en su distribución de enemigos o incluso en la forma en la que está estructurado el mundo.

Dividido en tres actos, Dolmen segmenta sus biomas de una manera clara y concisa, pero estos actos se ven afectados, principalmente en la mitad posterior del juego, al contar con una estructura claramente lineal y ambientes considerablemente vacíos. Aunque esto se logra conjuntar correctamente con los enemigos terroríficos en algunos espacios del primer y tercer acto, hay demasiados cuartos que se encuentran literalmente vacíos. Aunque esto puede ser utilizado pausadamente, su implementación deliberada causa que los espacios se sienten genéricos, lo cual es lamentable cuando otros biomas de Revion Prime logran atrapar con su ambiente y tensión.

Por otro lado, estos espacios vacíos tienen una antítesis de 180 grados; otros cuartos que se encuentran atiborrados de enemigos cuyos rangos de agresión son demasiado extensos. Esto, en conjunto con la falta de herramientas para el manejo de grupos de enemigos para ciertos tipos de personajes, cuyo armamento se encuentra limitado por las razones antes mencionadas, causa que se puedan vivir momentos bastante frustrantes durante nuestra aventura.

A través de un basurero mezclado con un complejo militar y nido de criaturas intergalácticas, un desierto lleno de soldados antiguos, así como un laboratorio lleno de experimentos y seres monstruosos, Revion Prime es un espacio interesante pero irregular, que logra desencantarnos con sus espacios vacíos y al mismo tiempo engancharnos en ocasiones con sus habitantes más poderosos.

Muere, Gana, Repite

Los principales atractivos de los juegos de este género son los jefes, y aunque Dolmen no presenta encuentros despampanantes, sí son retadores y presentan propuestas interesantes y entretenidas que logran ser satisfactorias al momento de nuestro triunfo.

Al ser un título de escala reducida, los encuentros de jefes en Dolmen se pueden contar con los dedos de las manos, pero esto hace que sean bastante únicos y memorables. Ya sea el insecto lanza-ácido que recupera su salud si le permitimos anidar o los múltiples Nikiderma que enfrentamos en el camino de la liberación de Revion Prime, es posible encontrar variedad y retos considerables que no rayan en la injusticia.

Por otro lado, un aspecto interesante de este juego es que permite que utilicemos fragmentos de Dolmen para revivir a los jefes, obtener materiales especiales de manufactura y así obtener armas especializadas inspiradas en estos enemigos. Esta mecánica es la que nutre al aspecto multijugador, ya que invita a los jugadores a enfrentarse nuevamente con los jefes para obtener armamento nuevo y poderoso. 

Sin embargo, esta modalidad del juego se ve afectada por los problemas considerables en conexión y manejo de los enfrentamientos: en todos los encuentros excepto uno, la pelea se encontraba en progreso y era imposible participar u obtener una recompensa, obligando a los jugadores que nos unimos tardíamente a esperar al término de la pelea o a la muerte del anfitrión. Afortunadamente, esta cuestión se encuentra relacionada a aspectos que pueden ser resueltos con parches, y espero que actualizaciones corrijan este aspecto presente en un juego que técnicamente hablando no presenta problemas mayores además de éste.

Separarse del camino

Finalmente, un aspecto importante de los juegos Souls se presenta en la rejugabilidad que tienen a través del modo de New Game Plus, el cual para mi sorpresa no se encuentra disponible en Dolmen. Aunque pudiera implementarse para permitir que los jugadores disfruten de la oportunidad de obtener más recursos y probar nuevo equipo, también entiendo que no todo lo que ha hecho FromSoftware deba de emularse e imitarse, y el alcance reducido de Dolmen, que puede terminarse entre 9 y 12 horas, lleva a que no sea una experiencia tan rejugable, sujeta a los beneficios de partidas posteriores a la inicial.

Particularmente, creo que nos encontramos en un momento en el que, mientras más proyectos inspirados en Dark Souls y Elden Ring sean desarrollados y publicados, más tendrán que buscar diferenciarse de su inspiración, para crear algo que logre distinguirse y destacarse entre tanta competencia.

Y es que, aunque Dolmen logra diferenciarse a través de aspectos interesantes y un ambiente diferente gracias a su espacio atmosférico y temática de ciencia ficción, lamentablemente también logra mostrar suficientes errores como para no elevarlo al panteón del género. No obstante, es un juego que, a través y a pesar de sus fallas, puede llegar a ser divertido, pero particular y posiblemente solo para los fanáticos más acérrimos de este género, que quieran probar algo diferente.

Pros:

+ Atmósfera cauticadora en ciertos espacios

+ Conceptos interesantes con el sistema de energía

Contras:

– Errores considerables en el sistema multijugador

– Irregularidad en el diseño de mundo

– Malas decisiones en el equilibrio de juego