A lo largo de la historia, muchos juegos han intentado implementar el terror cósmico de H.P. Lovecraft, con mayor o menor éxito. Y este año sucedió algo un poco impensable, pues resulta que uno de los mayores exponentes terminó siendo un juego cuyo enfoque es una actividad totalmente mundana: la pesca. Hablo de Dredge, que esta semana se expandió con su helada expansión The Pale Reach, la cual no llega a los niveles de tensión de la experiencia base, pero sí trae ideas interesantes a la mesa.

El temor a la oscuridad

En Dredge tomas el papel de un pescador que perdió su memoria y que quedó varado en un apacible archipiélago de islas. En lo que recupera su memoria, el protagonista toma el trabajo de pescador de la zona, por lo que debe explorar las aguas cercanas y usar las herramientas de un pequeño bote prestado para pescar especímenes y venderlos en el mercado local.

Hasta aquí todo parece normal, pero la cosa se pone tétrica cuando todos los residentes te ruegan que regreses al puerto cuando anochece, y que por ningún motivo se te ocurra quedarte en las aguas durante las madrugadas. Ahí te das cuenta que Dredge no es un simple juego de pesca, sino también uno de terror psicológico. En las noches, el mundo cambia y monstruos inimaginables te acechan con un solo objetivo, ya te imaginarás cuál.

En principio, la jugabilidad en Dredge consiste en salir durante el día, pescar y dragar todos los peces y recursos que puedas durante el día, y regresar al puerto a salvo cuando oscurece. Ahí, puedes vender la pesca del día para conseguir dinero, que después puedes combinar con los recursos conseguidos e ir mejorando tu barquito.

Verás, el archipiélago tiene muchas islas que explorar y muchos especímenes que pescar. Sin embargo, con lo lenta y pequeña que es tu embarcación al principio, es imposible explorar muy lejos antes de que caiga la noche. Por eso es tan importante ser eficiente, pues con dinero y recursos vas mejorando tu barco para que sea más rápido, alumbre más lejos, tenga más espacio o adquiera diferentes herramientas para pescar más especies que pueden valer más. La curva de mejora aquí está muy bien lograda y es adictiva. Cada día se siente significativo, pues con la pesca del día siempre puedes mejorar alguna parte de la nave o dirigirte hacia una nueva meta que te permita llegar a nuevos territorios y encontrar nuevas especies o personas.

El camino hacia la locura

Aunque la base de la jugabilidad es muy buena, lo que realmente diferencia a Dredge de otros juegos de pesca es el trasfondo lovecraftiano. Aunque de día todo es tranquilo, de vez en cuando pescarás especies con terribles mutaciones, además de que es notorio que los aldeanos esconden algo.

Pero es en la noche que el miedo empieza a cimbrar tus adentros. Si corres con la mala suerte de estar lejos de un puerto cuando se va la luz del sol, cosas extrañas empezarán a suceder. Entre más oscuridad haya o más tarde sea, comenzará a aumentar tu barra de locura, que te empezará a hacer alucinar. Rocas aparecerán de la nada y dificultarán tu navegación. Cuervos negros volarán sobre ti e intentarán robarte mercancía. Remolinos malditos y rayos intentarán destruir tu barco. Y hasta peces gigantescos agresivos harán todo lo posible por hundirte y hacerte perder tu progreso. Un juego que es tranquilo durante el día se vuelve una verdadera carrera por la supervivencia en la noche. Y es eso precisamente lo que hace a Dredge tan bueno, ese estira y afloja entre el riesgo y la recompensa. ¿Qué tanto estás dispuesto a arriesgar, qué tan lejos estás dispuesto a llegar antes de que te vuelvas totalmente loco? ¿Lo lograrás?

A pesar de no ser un título de miedo en sí, Dredge implemente a la perfección esos sentimientos de desesperación, desasosiego, urgencia y terror que evocan la oscuridad y el océano.

El límite pálido

Después de un exitoso lanzamiento, Dredge acaba de lanzar su primer contenido descargable, The Pale Reach. En él, viajas al extremo sur del mapa, donde el clima es extremadamente frío y debes navegar entre témpanos de hielo. La expansión agrega un montón de nuevas especies de peces para coleccionar, así como mejoras exclusivas para tu barco y una breve línea narrativa. En total, la experiencia de durará un par de horas, y aunque creo que implemente ideas interesantes, queda un poco a deber en el aspecto narrativo.

Al llegar a The Pale Reach, nos encontramos con los restos de una expedición que llegó a buscar tesoros y riqueza, pero lo único que encontró fue la perdición. El tono es excelente: soledad, frío y, por alguna razón, un latido que viene de las profundidades, apenas percibible, pero perverso. Así pues, nuestro trabajo será explorar la región para acabar con este nuevo ser cósmico que está envenenando la región.

Al explorar The Pale Reach nos encontramos con algunas mecánicas nuevas interesantes, como un rompehielos para nuestro barco, o literalmente la capacidad de adquirir hielo para ponerlo en los compartimientos y evitar que el pescado se eche a perder tan rápido. Esto último es importante, porque tener un casco lleno de comida es aquí más importante que en cualquier otra parte de Dredge.

Al más puro estilo de Mr. X de Resident Evil, en la nueva región hay un peligroso narval que te acecha todo el tiempo, incluso durante el día, y la única manera de apaciguarlo es dejándole ofrendas de comida. Así pues, aquí tienes aún más presiones, al explorar debes preocuparte de tu velocidad, de la hora del día, de encontrar lo necesario para avanzar la historia, y además de tener bien alimentado al depredador.

Dicho esto, aunque la mecánica es interesante, no está tan bien implementada. El narval no es tan rápido ni tan aterrador, por lo que una vez que lo viste de frente y entendiste cómo funciona, es muy sencillo lograr evitarlo por el resto de la partida alimentándolo de vez en cuando.

Por otra parte, aunque la historia tiene un gran tono y revelaciones interesantes, el desenlace es más bien anticlimático. No voy a revelar en qué consiste ese latido maligno, pero una vez que llegas a la culminación del hilo narrativo, simplemente… se apaga. A diferencia de la campaña principal, que metafóricamente acaba con una explosión, la campaña del DLC finaliza como un simple apagón de vela, como si hubiera faltado esa pieza final.

Al parecer, y en retrospectiva es algo evidente, The Pale Reach fue un DLC más pequeño que el desarrollador de Dredge preparó en lo que finaliza bien su verdadera expansión The Iron Rig, que saldrá en 2024. Y en genera, pienso que vale totalmente la pena. Es verdad que narrativamente es algo decepcionante. Sin embargo, algunas nuevas mecánicas, buenas recompensas, un área nueva que explorar, y un par de decenas de peces nuevos que capturar son la excusa perfecta para regresar a explorar este tétrico mundo. Y el bajísimo precio de este DLC es solo la cereza en el pastel.

Pros:

+ La jugabilidad y la atmósfera son calidad pura

+ La nueva región implementa un par de mecánicas interesantes

+ Línea narrativa cautivadora

+ Buenas recompensas y muchos peces nuevos que capturar

Contras:

– El desenlace narrativo es decepcionante

– La mecánica del narval pierde su impacto muy rápido