La religión de la rata amarilla se manifestara nuevamente este año. Bajo un ardiente sol de mediodía y una mística luna de medianoche se esperan grandes ceremonias, miles se congregaran para rendir la acostumbrada pleitesía. Se trata de Pokémon, la entidad, sobre ella no aplican cuestionamientos paganos, sus nuevas entregas se justifican por el mero hecho de ser. Observo con indignante tristeza todo aquello. Soy un traidor. Mi nihilismo se impuso al credo y me obligo a retirarme hace algún tiempo pero nadie se libera de 20 años en una decisión, aún guardo esperanzas. Me atrae el nuevo aspecto de los personajes que reniega tradicionalismos infantiles y se acerca a un aspecto modernamente juvenil, se que eso sera todo, quiero creer que no pero si.

Decir que tenemos 20 años jugando lo mismo es una obviedad, todos los sabemos pero quizá no todos somos conscientes de su escalofriante alcance. Pokémon (saga principal) esta en realidad constituida por dos entregas: Amarilla/Azul/Roja y Oro/Plata/Cristal, lo demás han sido parches, añadidos extras cosméticos que un colorido apartado gráfico y un puñado de nuevas criaturas hacen pasar por nuevas entregas. Las primeras propusieron la estructura con desbalances pero solidas. Mientras que las segundas corrigieron errores y aportaron a la formula: ciclo día/noche, antiguos gimnasios, nuevos tipos, etc.  Todo lo demás ha sido reinterpretar lo anteriormente dicho. Tercera y cuarta generación se mantienen en una mediocridad estándar pero a partir de la quinta el abuso desfigura.

Demasiadas criaturas... Más no significa mejor...

Demasiadas criaturas… Más no significa mejor…

Aparecen varias entregas para la misma consola, continuaciones directas, potencian apartado gráfico puesto es lo único que queda… Hasta se llevan por delante pedazos de identidad de la saga como la dificultad: la facilidad que proporciona el intercambio online, junto al absurdamente amplio ratio de captura de legendarios trituran cualquier reto (al menos fueran del online), La Liga es un chiste, el Campeón una broma y entrenar un sinsentido. No solo se ha sobre explotado (usual en sagas Nintendo) sino que se ha involucionado (no tan usual en sagas Nintendo). Pokémon fue victima de las bajas ventas iniciales de 3DS, debido a esto el ritmo de entregas se triplico cuando debían racionarse. ¿Hasta cuando vamos a ir por ocho medallas? ¿No hay otro rol que representar que joven aspirante a maestro Pokémon? ¿No existe otros antagonistas que organizaciones de dudosas motivaciones?

No se han destinado verdaderos esfuerzos en evolucionar la formula o siquiera buscar propuestas alternativas, todo lo demás producido para la portátil nació con clara intención secundaria: Mundo Misterioso, Trozei, Rumble, etc. Ni hablar de consolas de mesa: fracaso silente, experimentos interesantes (Coliseo, Tournament o Snap) pero olvidados, el más exitoso: Stadium nació como extensión a la portátil y así se mantuvo. Ni un solo intento autentico por evolucionar la saga o buscar algún verdadero giro de tuerca. En portátil vende si aunque cada vez un poco menos. Hasta los Dioses pueden morir como diría Zaratrusta.

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A diferencia de otras sobre explotaciones estas se esfuerzan en mantener un mínimo nivel de calidad (sello Nintendo) aunque sus juegos no sean nuevos sino repeticiones, entretienen, divierten y mantienen esa hipnótica atracción si pero ¿hasta cuando vamos a invertir horas en hacer lo mismo que hemos estado haciendo durante 20 largos años?