Tomando el nombre del famoso piloto de rally francés, el nuevo juego de carreras de Milestone nos pone en una interesante encrucijada. A simple vista y después de haberlo probado hace algunos meses, Sébastien Loeb Rally Evo parece una opción interesante entre la oleada de juegos de carreras que hemos visto en los últimos meses, lamentablemente una vez que nos adentramos al programa descubrimos que los errores no se corrigieron y la carrera está muy lejos de ser ganada.

De Francia para el mundo

Si empezamos con lo bueno el juego tiene una enorme cantidad de contenido que ofrecer para la experiencia de un solo jugador. Tal y como el nombre lo indica, la idea del juego es llevarnos a una especie de recreación de los momentos más importantes en la carrera de Sébastien Loeb, campeón mundial de rallies y ganador de numerosas competencias. Probablemente la idea de tener el nombre del piloto en el título haya llevado al estudio por dos vertientes: en primer lugar, hacer un juego mucho más accesible para los fanáticos del protagonista y en segundo, dejar a un lado los apartados de simulador para, de nuevo, hacer una experiencia más amena.

Posiblemente las dos partes mencionadas sean muy parecidas, pero queda muy claro que no hay una consistencia ni por una ni por otra, pues juegos del género como Forza Horizon han logrado colocar elementos accesibles y complejos en una misma obra. En general las opciones del juego son las básicas pues nos ofrece la posibilidad de circular por carreras de rally tradicionales, rallycross, y pikes peak.

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De lo anterior surgen los modos de juego que van de la vuelta a contra reloj en solitario, la carrera rápida y torneos personalizados, así como el modo carrera que nos permite explorar a fondo las posibilidades del juego en la clásica búsqueda de ser el mejor competidor. El modo carrera deja en claro que el juego no se enfoca solo en rallies o en las categorías antes mencionadas, pues explora desde los derrapes hasta enfrentamientos uno a uno con un rival. El modo carrera proporciona la principal fuente de entretenimiento en todo el juego, por sus distintas variantes jugables y por su cantidad de contenido.

Por otro lado, también se incluye el modo Loeb Experience, que como su nombre lo indica nos lleva por la vida del piloto y sus hazañas más conocidas. Este apartado del juego no solo nos coloca en el papel de Loeb, sino que además incluye distintas introducciones en video narradas por el propio Sébastian, repasando los detalles de la carrera en la que compitió. La idea general del juego se concreta aquí, pues el protagonista toma un papel importante, los modos de juegos son variados, aunque diezmados en comparación del modo carrera, y termina siendo un fan service interesante para los fanáticos del piloto.

Hasta ahora todo va bien, pero empiezan a complicarse las cosas con elementos que podrían parecer sencillos. En primer lugar, tenemos la ausencia de modos en pantalla dividida, siendo la única opción de competir con un amigo la de jugar en línea. Lo anterior se complica cuando entramos a los desiertos modos multijugador, pues las partidas tardan en concretarse y hay que atenerse a lo que encontremos para poder disfrutar de ello.

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Lamentablemente para el juego hay un elemento más a tomar en cuenta para calificar todo lo que hemos mencionado y es la física del juego. Si bien Sébastian Loeb no es un juego que se centre al cien por ciento en las carreras dentro de campo traviesa, es inevitable pensar y darse cuenta que ese es el mayor atractivo del juego y no se logra concretar a la hora de transmitir la experiencia al jugador. Dejando de lado que no es un simulador, el sistema de manejo y el feedback que debe llevar al control no se consigue en ningún momento. Básicamente nosotros vemos en pantalla una buena cantidad de obstáculos naturales e imperfecciones en el terreno, pero al momento de conducir nos sentimos en una carretera recién pavimentada.

Generalmente los juegos de carreras intentan transmitir un manejo acorde al terreno para el jugador, con el fin de hacernos entender que hacemos mal, que podemos mejorar y cómo la pista, el clima y demás variantes, afectan nuestra conducción. Todo lo anterior se queda fuera de Sébastian Loeb y terminamos en un juego sin destellos en su jugabilidad, nada relevante que reportar y que termina pareciendo un título fuera de lugar en el género. Eso sin contar la inteligencia artificial que no da competencia en un juego que parece exclusivo de los modos individuales o la falta de dinamismo en los escenarios que ya sufrieron el paso de la naturaleza y de los que solo podemos escoger la hora del día.

Repasando los últimos aspectos podemos regresar al contenido con autos licenciados de 17 marcas distintas y una interpretación de las competencias reales al no contar con la licencia oficial de la competición. En cuanto a los detalles técnicos el juego vuelve a sentirse incompleto, con gráficos que apenas cumplen con lo necesario y un sonido que carece de esa sensación de pertenecer a lo que estamos jugando. En momentos la experiencia parece ir evolucionando y de la nada regresamos a la realidad de un título incompleto y que podemos decir se siente mediocre en su ejecución.

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Con la actual cantidad de ofertas en los juegos de carreras es difícil recomendar Sébastien Loeb Rally Evo, por no decir que sería imposible hacerlo. Probablemente los fanáticos del piloto encuentren un interesante documental interactivo del francés, mientras que el resto de público podrá optar por otras interacciones del deporte automotriz en consolas. Esperemos que Milestone recupere el prestigio con la próxima entrega de WRC.

 Sebas