Parece ser que en Inglaterra están tomando muy enserio las políticas referentes a lo que pueden o no jugar los niños de ese país Europeo, estableciendo reglamentos que eviten que estos jueguen títulos para adultos.
Un claro ejemplo es en una provincia británica de Cheshire, que busca por medio de la Sociedad Educativa de Nantwich alertar a la policía y a los servicios sociales cuando los maestros de 14 colegios de la región descubran a los menores jugando títulos para mayores de edad; así lo dio a conocer la directora, Mary Hennessy Jones, mediante una carta, lo cual ocasionó una reacción adversa entre la comunidad de padres de familia que tomó la advertencia como amenaza.
Si a su hijo le es permitido tener acceso inapropiado a cualquier juego o producto asociado, diseñado para mayores de 18 años, nos es recomendado acudir a la policía y servicios infantiles, pues se considera descuido.
Es muy fácil para los niños terminar en el lugar equivocado y a los padres les ayuda tener guías muy claras.
También habló acerca de la relación de los niños con la escuela, al respecto de la violencia que les pueden aportar estos juegos.
Aceptamos las enormes inquietudes sobre estos juegos violentos y sus efectos en niños. Pienso que las escuelas están saliendo de lo que probablemente es aceptable. Muchos papás lo interpretarán como una amenaza y eso no ayuda. Si las escuelas quieren el apoyo de los padres y su confianza, amenazarlos con servicios sociales no ayuda.
