Blizzard Entertainment marcó el inicio del 30º aniversario de Diablo con un evento especial que no solo repasó la historia de la saga, sino que también delineó su futuro inmediato. La transmisión confirmó actualizaciones clave para Diablo IV y Diablo Immortal, además del lanzamiento sorpresa de Reign of the Warlock, una expansión de contenido para Diablo II: Resurrected que ya está disponible. El anuncio más relevante fue la llegada de una nueva clase jugable para toda la franquicia: el Conjurador.
El Conjurador se presenta como un taumaturgo oscuro capaz de dominar las fuerzas del Infierno para utilizarlas en su propio beneficio. Su concepto evoluciona según la era de Santuario en la que aparece, mostrando distintas versiones del personaje a lo largo de los títulos. En Diablo II: Resurrected, esta clase debuta junto con Reign of the Warlock, convirtiéndose en la primera incorporación jugable inédita en más de 25 años para esta entrega. La expansión también introduce un nuevo desafío de juego avanzado que permite aterrorizar actos específicos para aumentar dificultad y recompensas, además de una batalla contra los Ancestros Colosales y mejoras de calidad de vida como filtros de botín, pestañas avanzadas del Arcón y un sistema de Crónica para registrar el progreso.
En Diablo Immortal, el aniversario marca el inicio de la hoja de ruta 2026 bajo el capítulo “El ascenso de Andariel”. La legendaria Dama de la Angustia regresará como parte central de la narrativa, acompañada por la llegada del Conjurador a mediados de año. Esta versión estará vinculada a la magia prohibida de los Vizjerei y contará con habilidades enfocadas en la dominación demoníaca. Además, el juego sumará una nueva zona, eventos, colaboraciones y el regreso de Lut Gholein, ahora dividida en dos distritos que reflejan su decadencia infernal.
Por su parte, Diablo IV: Lord of Hatred, que se lanzará el 28 de abril, llevará a los jugadores nuevamente a Santuario para enfrentar la creciente influencia de Mefisto. La expansión añadirá dos clases nuevas: el Conjurador y el Paladín, planteando un contraste directo entre el poder infernal y la luz divina. También se incorporarán sistemas renovados de juego avanzado, como los Planes de Guerra y los encuentros del Odio Reverberante, diseñados para ofrecer mayor control sobre la progresión y la dificultad. La nueva región de Skovos servirá como escenario principal de esta confrontación final, ampliando el mundo del juego con paisajes inspirados en el Mediterráneo y nuevas amenazas.
Con este despliegue de contenido, Blizzard deja claro que el 30º aniversario de Diablo no es solo una celebración retrospectiva, sino el inicio de una etapa ambiciosa que busca unificar sus distintas entregas bajo una misma visión. La llegada del Conjurador como clase transversal simboliza precisamente eso: una nueva fuerza que conecta pasado, presente y futuro dentro de Santuario.
