A pesar de haber sido estrenada en julio de 2018, Hi Score Girl parece haber tenido un repunte en su popularidad durante las últimas semanas. El anime inspirado en la obra de Rensuke Oshikiri se ha convertido en una especie de fenómeno entre los gamers de todo el mundo y seguramente ya lo viste un par de veces en tus redes sociales.

Ya te contamos un poco acerca de la primera temporada desde una perspectiva bastante personal e incluso te mostramos algunos de los juegos que debes tener en cuenta para expandir tu experiencia tras ver la serie. Solo nos falta hablarte de Hi Score Girl sin spoilers y con un tono menos complaciente. Vamos a hablar del anime sin combinar nuestros sentimientos.

Hi Score Girl sigue los pasos de Haruo Yaguchi un joven videojugador de los salones de arcade en Japón que está obsesionado -de manera casi enfermiza- con los videojuegos, sobre todo con el recién lanzado Street Fighter II. Un día mientras su racha de victorias en su local favorito crece de manera insólita es derrotado por una prodigiosa chica llamada Akira Oono.

Piensa en esta historia como la mezcla perfecta entre las referencias de Scott Pilgrim y la historia de amor de Ready Player One.

Lo interesante es que la chica no solo es una de las mejores en el clásico de Capcom, sino que además es la más linda, inteligente y adinerada en la escuela a la que asiste Yaguchi. Tras perder ante alguien que aparentemente no debería ni siquiera conocer los salones de arcade, Haruo se obsesiona con la idea de derrotar a Oono en Street Fighter II y en cualquier otro videojuego que se cruce en su camino.

Durante 12 episodios seguiremos esta rivalidad en diferentes maquinitas a través de las típicas situaciones de estudiantes adolescentes en Japón. Si quitamos el skin de videojuegos, las referencias noventeras y las metáforas con personajes de 8, 16 y 32 bits, nos encontramos ante un anime bastante convencional y poco innovador, situación que podría dejarte poco satisfecho al final de la serie.

Por suerte, esta sencilla historia logra combinarse de forma efectiva con los elementos del mundo de los videojuegos que tiene a su disposición. Y lo mejor de todo es que no se trata de una invasión de marcas, juegos y personajes únicamente por fanservice, sino más bien de una gran implementación que viene directamente desde el guión y que funciona para que el desarrollo de los personajes sea más interesante.

Tanto Haruo como Oono y posteriormente Hidaka demuestran que su personalidad va más allá de una simple reta en Street Fighter II o Darkstalkers. Cada uno avanza según lo que se ha establecido desde el principio, pero la combinación de sus acciones y formas de pensar hace que la historia sea más compleja de lo que podríamos imaginarnos. A diferencia de un Scott Pilgrim, Hi Score Girl tiene más respeto por los sentimientos de los protagonistas y el triángulo amoroso funciona desde cada una de las perspectivas individuales.

Al desarrollo de los personajes también la ayuda el formato de Netflix; 12 episodio de apenas 25 minutos. En ningún momento sientes que la historia debió concluir en el capítulo anterior o que ya se alargó demasiado alguna de las subtramas. De hecho, para el ritmo de la serie parece que hacen falta un par de episodio más antes de los minutos finales del Round 12.

Obviamente la combinación de historia de amor con temática de videojuegos es suficiente para darle una oportunidad. Pero la dupla de conceptos es tan interesante que terminarás quedándote durante toda la temporada por ver cómo se desarrolla la historia de los protagonistas y no solo por conocer cuál será el juego que protagonizará el próximo episodio.

Y si al final las referencias y la historia de la industria durante la década de los noventa te parecen más interesante, terminarás igual de contento pues los juegos, personajes y eventos relacionados con videojuegos tienen un contexto histórico súper exacto y se convierten en detonantes clave para el desarrollo de la trama. Además, son manejados con un respeto increíble que va desde los sonidos clásicos hasta animaciones llenas de recuerdos maravillosos.

Cabe destacar que el contexto histórico abre una puerta interesante para un público como el mexicano. Si viviste la última década del Siglo XIX en las farmacias gastándote el cambio de las tortillas en las maquinitas de The King of Fighters o Killer Instinct seguramente te sentirás identificado con algunos momentos que ni siquiera están ligados a la trama, sino a la época dorada de los juegos de pelea.

Por otro lado, la animación en CGI no es la más destacada, pero sigue siendo un problema que va más por  la adaptación al cambio que por el diseño propio de la serie. En Netflix puedes encontrar el anime doblado al español latino, pero la adaptación busca ser menos controversial que la original y termina por omitir algunas bromas que se disfrutan más con los subtítulos al español.

Hi Score Girl funciona en niveles muy distintos y que dependen completamente del tipo de gamer que seas… al menos en lo que podemos decir nosotros como sitio de videojuegos. Piensa en esta historia como la mezcla perfecta entre las referencias de Scott Pilgrim y la historia de amor de Ready Player One. Y tendremos nuevos episodios en marzo, así que más vale que te des prisa.