En 2013 Crystal Dynamics apostó por reiniciar la serie Tomb Raider para presentarnos una Lara Croft más real y con menos experiencia dentro del misticismo de su profesión. El resultado fue uno de los mejores juegos de dicho año, trayendo de vuelta a uno de los personajes más importantes dentro de la industria al plano estelar y abriendo las puertas para que la serie continuara en el gusto de los jugadores e incluso se pensará en volver a llevar la historia de la arqueóloga a la pantalla grande. El éxito de Tomb Raider fue tan grande que Microsoft se hizo con la exclusiva temporal de la secuela, presentándola como un pilar importante dentro del line-up de Xbox One para 2015 a lado de sus tres franquicias más importantes: Halo, Gears y Forza. Después de haber jugado Rise of the Tomb Raider, es fácil darse cuenta porque Xbox decidió cerrar el año con el juego de Crystal Dynamics, definitivamente un cierre a la altura de lo que la máquina de Microsoft ha presentado últimamente.

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Tomb Raider

Rise of the Tomb Raider cumple en todos los sentidos a la hora de compararse con su predecesor. Estamos ante una secuela muy bien lograda que mantiene los elementos de la primera parte y resalta de gran manera el aprendizaje del estudio ante los conceptos que mejor se desempeñaron hace dos años. En primer lugar hay que aclarar que a pesar de ser la segunda entrega, poco o nada tiene que ver con la primera en cuestión de historia; apenas y tenemos detalles que nos recuerdan el juego anterior y cualquiera que deseé adentrarse a este título puede hacerlo sin preocuparse de lo visto en Tomb Raider.

Al igual que hace dos años en está ocasión emprendemos el viaje con Lara Croft para encontrar un antiguo mito que se comparte de diversas maneras entre las distintas culturas, básicamente es una expedición para hallar la Fuente de la Eterna Juventud. Sin embargo, la búsqueda de tan poderoso artefacto no es por mera ambición, el padre de Lara fue juzgado por sus colegas al intentar convencerlos de su existencia, lo que desencadeno una trágica historia para la familia Croft. El objetivo de nuestra aventura no es apoderarnos del objeto divino, sino limpiar el nombre de Richard Croft y hacer del artefacto una herramienta de salvación para la humanidad.

Lamentablemente Lara no es la única que conoce de la fuente, una organización conocida como La Trinidad busca hacerse de su poder y harán todo lo que puedan por llegar a ella y evidentemente su principal obstáculo es nuestra protagonista. Con lo anterior tenemos un argumento bastante sencillo en cuanto a la trama e incluso parecido a la primera entrega. Sin embargo, la manera en que se van desempeñando las acciones, los personajes que vamos descubriendo, la mitología creada por los desarrolladores y la conjunción que tiene todo el argumento con el sistema de juego, es lo que hacen valiosas las más de 12 horas que podemos pasar con la campaña.

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No hay momento donde no se sienta emoción por adentrarnos a las ruinas de una ciudad oculta, conocer más a fondo al que llaman “El Profeta”, ir desenterrando el misterio que el padre de Lara empezaba a conocer y sumergirnos a los conflictos espirituales de los antagonistas. Por si lo anterior fuera poco el juego se complementa con una enorme cantidad de coleccionables que nos dejan conocer del pasado de varias civilizaciones antiguas así como lo que hay detrás de muchos de los personajes de apoyo por medio de grabaciones, escritos antiguos, murales y demás elementos esparcidos por todo el mapa.

Probablemente el único problema de Rise of the Tomb Raider en relación a su historia es el final, y no me refiero al desenlace tal cual, sino a la manera en que se da. Después de las acciones finales el juego concluye de manera apresurada y se pierde un poco de detalle con algunos personajes que forman parte del conflicto final. De igual manera la escena post-créditos se siente fuera de lugar, aunque podría ser a propósito para futuros contenidos o secuelas.

Woman vs. Wild

En su momento Uncharted se apropió de muchos de los elementos característicos o populares de Tomb Raider, mismos que Lara Croft se adjudicó de Indiana Jones. Ahora es Rise of the Tomb Raider quien emplea conceptos vistos en la serie de Naughty Dog para su nueva entrega. De las aventuras de Nathan Drake toma lo espectacular y cinematográfico, y supongo que una vez que agarraron confianza, los desarrolladores se pasaron a The Last of Us para implementar en Tomb Raider un sistema de juego que parece, en ciertos puntos, una calca de los visto con Joel y Ellie hace dos años.

Desde el inicio tenemos con Lara Croft esa mala suerte del protagonista de Uncharted, esa en la que después de salvarse de una explosión y aparentar estar a salvo, el suelo bajo sus pies colapsa y termina cayendo en un foso sin fin del que logra salvarse al alcanzar a sujetarse de una pequeña parte de la montaña. Evidentemente lo anterior no es malo, sino todo lo contrario; la espectacularidad dentro de Tomb Raider le viene como anillo al dedo a la aventura, y se siente como algo natural dentro de la serie.

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De igual manera funciona la parte de The Last of Us, que básicamente tiene que ver con el sistema de mejoras y creación de armas. Si bien en el reboot de 2013 teníamos que recolectar objetos del mapa para mejorar nuestras armas, en esta entrega debemos hacerlo para crear nuevas formas de lidiar con los enemigos. Ya no solo debemos buscar restos de herramientas, sino madera, frutos, plumas de aves o minerales; todos los elementos que reunamos los podremos combinar para curarnos o hacer bombas de humo, cócteles de molotov, flechas incendiarias, explosivas o venenosas, todo eso bajo el mismo esquema de combinación de elementos que vimos en The Last of Us, aunque mucho más automatizado.

La mejora de armas ya compartía similitud con el juego de Naughty Dog, por lo que no hay nada que decir en ese sentido. Lo que sí hay que apuntar es que dicho elemento dentro del juego está mejor implementado en la secuela, pues hay más opciones para desarrollar nuestras armas de fuego o el arco, pudiendo mejorarlos desde su aspectos hasta su cadencia de disparo o mira. Lo mismo ocurre con las habilidades de Lara, en base a la experiencia reunida, que se obtiene haciendo casi cualquier cosa, podemos mejorar su habilidad de recolección de restos, su talento en la cacería o su instinto asesino. Es importante mencionar que debemos poner atención a las mejoras y darnos tiempo para ver qué cambios implementar, ya que son de mucha ayuda a lo largo del juego.

Entrando al gameplay y los movimientos de la arqueóloga tenemos una evolución apenas distinguible de lo visto en 2013. Sería difícil decir con certeza que cambio de manera drástica, pues se siente muy similar al reboot, el cual es bastante bueno. Probablemente el sistema de coberturas sea lo más visible a simple vista, aunque solo entra de manera automática y a veces no lo hace cuando debe. Otro punto negativo es el control, en ocasiones las acciones no se activan en el momento de presionar el botón, y en las escenas de disparo llega a ser crucial poder levantar un objeto rápido y no detenerse sin cobertura para alcanzar ese ingrediente final para nuestra bomba molotov.

Hablando del sistema de disparos y el combate en general hay un par de cosas a resaltar. En el reboot Lara se sentía como un personaje inexperto en el uso de armas, pero que aprendía con facilidad, en Rise of the Tomb Raider estamos ante una Lara que parece haber regresado de Irak. Su manejo con las armas es sublime y ya no hay esa sensación de temor ante una escopeta o ante la acción de volarle la cabeza a un soldado enemigo. Cosa contraria al sistema de combate con nuestro pico, en donde Lara es torpe y poco efectiva. Sin embargo, donde se siente mejor manejo de Lara y se alcanza una sensación “realista” del personaje es cuando usamos el arco: silenciosa y letal, el arma perfecta de una arqueóloga asesina.

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Otro aspecto que rescata de la primera parte es su relación con el entorno. Hace dos años fueron criticadas las escandalosas muertes que sufría Lara, en esta entrega tenemos una importante disminución de dichas escenas aunque las que se salvaron conservan el toque de su antecesor. De igual manera tenemos una Lara que lidia con cada chapuzón en aguas heladas o caídas de la montaña, nuestra protagonista rasgara sus ropas, se ensuciará la cara, se llenara de nieve, se secara el cabello o temblara de frío, dejando ver ese lado humano; de la misma manera se sorprenderá con sus descubrimientos de las antiguas civilizaciones o recordara con tristeza y coraje a su padre, lamentándose sus últimas actitudes hacía él.

Hablando del entorno tenemos la parte de exploración. Como ya mencione el juego tiene una enorme cantidad de objetos por coleccionar. Entre los más llamativos tenemos monolitos con escritos antiguos en griego o ruso, mismos que no podremos leer hasta tener un conocimiento amplio del lenguaje; que se obtiene encontrando objetos y piezas de la cultura en cuestión y ampliando nuestro vocabulario. Por otro lado regresan las tumbas que funcionan como misiones secundarias a lo largo de todo el mapa y que amplían el trasfondo del juego, a diferencia de la primera entrega aquí el reto es más complicado y sus acertijos son más divertidos e interesantes.

Por último tenemos misiones de apoyo para juntar aliados que nos darán objetos para continuar con nuestra misión principal o secundaria. Alguien que nos pide acabar con las comunicaciones de La Trinidad o encender las señales para su pueblo, lo interesante es que desde un inicio nos dicen cuál será el premio que conseguiremos por nuestras acciones, por lo que podemos priorizar las misiones según lo que necesitemos o activarlas y continuar nuestro camino. El punto negativo aquí y en todo el juego es el sistema de ayuda, con presionar “LS” el juego nos indicará hacia a dónde ir, lo que facilita enormemente la aventura eliminando el reto o la facilita y beneficia al jugador, según sea el caso. Por suerte podemos activar esta opción desde el menú de pausa y seguir con un reto mayor el resto de la campaña.

Uno de los elementos que no regreso para la secuela es el modo multijugador, que no fue bien recibido hace dos años. Lo que se agregó fue un modo llamado Expediciones, este nos permite repetir las misiones de la campaña bajo una nueva perspectiva usando cartas para potencializar o brindar habilidades en la repetición. Usar un traje distinto, más municiones, mayor daño, una dificultad más alta o una Lara con cabezota, un agregado simple y “atractivo”, el único inconveniente es que las cartas se deben comprar con dinero real o haciendo muchas cosas en el juego… mejor hubieran dejado el online.

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Make Your Mark

Rise of the Tomb Raider es un juego con un potencial enorme en casi todo el título, el detalle es que Crystal Dynamics apenas y supero su primera parte. En el aspecto gráfico el juego se ve bien, aunque pudo verse mejor, en especial si el apoyo de Microsoft fue tan grande como se ha mencionado. Entre Halo 5, Forza 6 y Tomb Raider, es la aventura de Lara la que menos bien se ve, aunque nada fuera de los estándares actuales. Las animaciones faciales, escenarios, cambios de luz, sombras, partículas flotantes, todo luce muy bien, y no decepciona a los poseedores de Xbox One… esperemos y PS4 no aplique una leve mejora gráfica.

En el aspecto sonoro no hay queja alguna. Cada sonido refleja de gran manera el trabajo de Crystal Dynamics, todo se siente natural y la banda sonora ameniza de gran forma el título con melodías tribales y grandes ejecuciones en momentos clave. De igual manera el doblaje para nuestra región se siente como parte del juego y mantiene la calidad que Xbox acostumbra para nosotros, con las voces adecuadas y una actuación convincente.

Como mencionaba al inicio, después de jugar Rise of the Tomb Raider entiendo perfectamente porque Microsoft decidió cerrar sus lanzamientos exclusivos con la obra de Crystal Dynamics. La nueva aventura de Lara Croft termina por consolidar al personaje dentro de la industria y hace que volvamos a entrañarnos con la arqueóloga por una razón completamente distinta a la que la hiciera popular en los años del primer PlayStation. Dicen que la Lara sexy está lejos de volver, y sí Square Enix con Crystal Dynamics seguirían trabajando de esta manera con el personaje, estoy seguro de que pocos extrañarán esa faceta de la señorita Croft. La contienda por el juego del año es complicada, pero definitivamente Rise of the Tomb Raider entra en mi Top 3 de lo mejor que jugado este año.

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